Encuentro con Antonio Méndez Rubio

Encuentros, Presentaciones

Esta semana estará Antonio Méndez Rubio en Madrid. En mi opinión, una de las voces poéticas más interesantes y profundas que tenemos en este país. También uno de los ensayistas más brillantes, capaz de interrelacionar en sus ensayos diferentes campos del pensamiento y del arte con una fluidez y sabiduría pasmosas.

Podréis escuchar a Antonio en dos actos:

– El próximo viernes, 23 de junio, a las 19 h, en el Colegio de Psicoanálisis de Madrid (Calle Pedro Heredia, nº 8,4-izquierda. Metros: Manuel Becerra y Ventas), dentro del ciclo “Poesía y psicoanálisis”. Tras la lectura de poemas por parte de Antonio, conversará con él la psicoanalista Laura Salino.

– El próximo sábado, 24 de junio, a las 12 h, en la librería Enclave (calle Relatores, 16. Metros: Sol y Tirso de Molina). Presentará su último poemario, “Por nada del mundo” (editorial Vaso Roto, enero 2017). Haremos un breve introducción al libro el escultor Evaristo Bellotti y un servidor.

Creo que ningún amante de la buena poesía debería perderse estos encuentros con Antonio Méndez Rubio.

Os esperamos, viernes y sábado o, al menos, uno de los dos días.

Antonio Méndez Rubio es poeta y ensayista. Sus libros de poemas fueron recogidos en los ciclos Todo en el aire (2008) y  Nada y menos (2015). Se han publicado las antologías Historia del daño (2006), Historia del cielo (2012) y Abriendo grietas (2017). En 2012 Espacio Hudson editó en Argentina Ultimátum (poemas 1991-2011), y en 2013 Vaso Roto  publicó en España y México su poemario Va verdad. Entre sus ensayos críticos destacan La apuesta invisible: cultura, globalización y crítica social (2003), La destrucción de la forma (2008), Cultura, comunicación y crisis social (2015), Comunicación musical y cultura popular (2016), Abierto por obras: ensayos sobre poética y crisis (2016) y el más reciente ¡Suban a bordo! Introducción al fascismo de baja intensidad (2017).

Su último libro de poesía es Por nada del mundo (2017).

 

Acto de presentación, “El respirar y el agujero”

Presentaciones

Presentación del poemario de José Luis De la Fuente, “El respirar y el agujero” (editorial El sastre de Apollinaire, abril de 2017),en el Centro Cultural Pablo Iglesias, en Alcobendas, . Un ambiente estupendo. Llena la sala. Un honor y un placer presentar, nuevamente, este magnífico poemario. Tiene mucho camino por delante José Luis, y un buen camino. Enhorabuena, amigo.

Dejo uno de sus poemas, como muestra de la fuerza y la tensión significante de su poesía:

“Sabías que Dios estaba tras el muro y tú seguías tirando piedras. Renegaste de tu nombre, de tu sangre, de la existencia. La culpa y el lobo aullaban en el veneno de la sombra. Malos tragos para el ciego, para el buscador de ceniza. Después de tantas lunas, lloras”.

 

Presentación, “Qué entendemos por entender la poesía” con Fernando Nombela

Presentaciones

Miércoles 14 de junio se presentó en el Centro de Arte de Alcobendas el Ensayo de Alberto Cubero: Qué entendemos por entender la poesía. La presentación corrió a cargo del poeta, Fernando Nombela.

Leandro Alonso.- “Ambos, y al final los asistentes, debatieron sobre algunas de las cuestiones que se plantean en el libro. Creo que llegamos a la conclusión de que es un libro fundamental para poetas, artistas y humanos sensibles”.

 

Fotos de Leandro Alonso

 

Qué entendemos por entender la poesía

Reseñas

CubiertaCarlos Javier González Serrano.- La poesía resulta indisociable de la actividad poética. Al contrario de lo que sucede con otros afanes humanos, en los que la teoría se escinde o puede escindirse de la práctica de muy diversas –y en ocasiones malversadoras– maneras (véase, por ejemplo, la política), en la poesía se da un extraño y original encuentro entre el creador –el poeta– y su creación. Este movimiento de ida y vuelta, en el que quien escribe abre un horizonte nuevo de sentido, es impracticable sin que medie entre ambos un limes por superar. Ya nos puso Hölderlin sobre la pista cuando definía la figura del poeta como aquel que, situado frente al Absoluto, es capaz de abordar la distancia que separa las orillas de lo finito y de lo infinito. La poesía es, pues, el lugar donde mora, donde se siente y se hace sentir el límite.

Es así como, en palabras de Derrida, “no hay poema que no se abra como una herida”, como un espacio que, lejos de tener que ser llenado, ha de ser conservado y alimentado. La poesía puja por preservar tales recovecos que el poema dona. Por eso, como apunta Alberto Cubero en los primeros compases de Qué entendemos por entender la poesía, “en el lenguaje poético no se da comunicación, sino revelación”, y facilita, asimismo, la aparición del contexto donde se produce “el encuentro del ser humano con el misterio de su existencia, de la existencia”.

La obra de Cubero resulta interesante por varias razones. En primer lugar, porque restituye la poesía como promontorio desde el que cuestionar la realidad. Un cuestionamiento que no tiene que ver con anquilosados métodos filosóficos o con farragosas técnicas lógicas, sino más bien con un destino, con una sensibilidad que se patentiza en un hacer muy determinado: la creación poética y la lectura de poesía. Como él mismo sugiere, “la poesía propone al lector un crecimiento a nivel reflexivo, una indagación del sujeto en su interior”. La poesía endereza el timón del alma y crea individuos con “criterio y corazón”, individuos “no manipulables”.

He aquí el nudo gordiano de la tesis defendida por Cubero: la poesía es, ante todo, un quehacer relacionado con lo político, con lo común, con el escenario donde tienen lugar los asuntos humanos. Algo que, a su juicio, resulta “intolerable para los poderes hegemónicos de las sociedades democráticas actuales, que sin embargo deberían favorecer el crecimiento integral de sus ciudadanos”. Y concluye con una constatación: “Es muy triste ver cómo, aún hoy en día, la poesía es denostada en los planes de estudio y en la oferta cultural institucional”.

Como puente entre lo individual y lo social, la poesía, en su faceta política, insta a crear senderos por los que deambular críticamente, invitando a habitar el mundo de forma que ninguna autoridad pueda superar el tribunal del sí mismo. La poesía evita, sostiene Cubero, que seamos sometidos “a un grado de tensión y preocupación” tal que no nos permita disponer del “espacio reflexivo y emocional necesario para crecer como seres humanos”. La poesía, como integradora del corpus artístico, permite que nos mostremos “desnudos”, en un proceso que autentifica y saca a relucir nuestras más hondas potencias en su grado más puro: es decir, en libertad.

Una libertad a la que se teme y a la que nos empujan a temer, como si de un fantasma aterrador se tratara. La poesía, lejos de amansar espíritus, los revuelve, enturbia y cuestiona, apartándonos del estado vegetativo en que nos sitúa la sociedad tecnocapitalista. Es ella la que invierte la pereza intelectual y nos impele a actuar por la obtención de un mundo mejor, más sincero, más comprometido, más poético: esto es, más creador. Y es que, escribe Cubero, uno de los objetivos fundamentales del poder es el de “acabar con la singularidad del ser humano, que sea disuelto en una masa que reproduzca al unísono los mismos enunciados, los mismos dogmas y prejuicios, las mismas palabras vacías de contenido”. Por ello se esquilman tan desaforadamente los planes de estudio de las Humanidades y las Artes, con la intención –señala un tajante Cubero– de “crear analfabetos emocionales e intelectuales” y debilitar todo “lo que contribuya a expandir la capacidad de los individuos para conmoverse, para encontrarse con lo más auténtico de ellos mismos, para reinventarse y reinventar su visión del mundo, todo lo que potencie la vertiente reflexiva y crítica de la persona”. El objetivo, a juicio del autor, no es otro que el de eliminar el saber y su origen, hasta quedar todos ciegos, desorientados, inermes.

La obra de Cubero alberga el inapreciable mérito de devolver a la poesía su faceta social. Estamos tan tristemente acostumbrados en las sociedades occidentales a delegar la fuerza decisoria del pueblo –la soberanía nacional, concepto en otro tiempo tan fundamental– en los partidos políticos de turno que la noción de participación social en lo político se nos antoja lejana y, de hecho, no hay quien duda en denunciarla como una suerte de irrupción violenta en contra del denominado sistema “democrático”, tantas veces invocado y ya acaso desgastado o caducado. Muy al contrario de lo que suele pensarse, el Romanticismo –movimiento de franca raigambre poética– siempre estuvo fuertemente comprometido con el aspecto social de la realidad. Lamartine escribía, por ejemplo, en sus Recueillements: “Luego mi corazón, insensible a sus propias miserias, / se extendió más tarde hasta los dolores de mis hermanos”. Las revoluciones trabajadoras de 1830 y 1848 agitaron con fuerza toda Europa, y los grandes estandartes de la cultura alemana, pero sobre todo los de la francesa, no dudaron en dar pábulo a las justificadas esperanzas despertadas por una nueva conciencia de grupo que se mostraba por entonces floreciente y repleta de fulgor: frente al patrón o socio capitalista nacía la figura del asalariado.

Una nueva enfermedad nos brindan los tiempos actuales, en opinión de Cubero: la del capitalismo salvaje: “a más objetos, menos relación entre los sujetos. Tanto la necesidad de objetos como la conexión que se establece con ellos se torna más peligrosa cuanto más asociada está a la sensación de poder, al goce perverso de dominación sobre los otros, a la posibilidad de tener al otro sometido”, denuncia el autor.

La libertad debe mostrarse no sólo en el arte, sino también y sobre todo en la sociedad, allí donde el verbo fundamental es el de compartir, el de con-vivir. Víctor Hugo se ganó el respeto del pueblo francés y lo consideraron como a uno de los suyos. Unos luchaban en las calles; otros, en la soledad de su cuarto, lanzaban como puñales obras que desacreditaban públicamente los desvaríos de la corona y las injusticias sufridas por gran parte de la sociedad. Un punto que Víctor Hugo comparte con el Dostoievski de Pobres gentes y con el Tolstoi más maduro, el de las Confesiones.

“La poesía no es un lugar donde van a parar los cobardes”, escribía Gamoneda, a quien Cubero cita al final de su libro, que se cierra con una abierta y sincera invitación a leer poesía, casi una arenga: “No tenga miedo. Sea valiente. […] La cobardía sale cara, siempre. El poema es uno de los caminos más interesantes y hermosos para abordar el conocimiento de uno mismo. Del mundo. Para que aflore lo no sabido. El misterio. Lo siniestro. Para que se dé una aproximación, en mayor o menor medida, a una verdad”.

Qué entendemos por entender la poesía encierra un coraje desbordado en lo general (por qué recuperar la poesía como objeto teórico) y en lo particular (la poesía como instrumento originariamente político), sin olvidar aspectos más filosóficos, complejos, filológicos, hermenéuticos y polémicos. Una concentrada obra que invita a trazar una genealogía de la poesía pero que, lejos de quedarse en los estrechos pasillos de la abstracción, desciende a los infiernos humanos y empuja a tomar la actividad poética como una cima desde la que ensayar un nuevo tipo de biografía: la vida poética en libertad.

Carlos Javier González Serrano

REVISTA SISTOLÁ , REVISTA DE CULTURA

Presentación, “El respirar y el agujero”

Presentaciones

CUBIERTA El respirar y el agujeroEl próximo viernes, 16 de junio, a las 19 h, en el Centro Cultural “Pablo Iglesias”, de Alcobendas, presentamos el poemario de José Luis de la Fuente, “El respirar y el agujero” (editorial El sastre de Apollinaire, abril de 2017).

En mi opinión, se trata de uno de los mejores poemarios publicados en los últimos tiempos. Sobre eso y alguna cosa más hablaremos en la presentación.

 

Os esperamos para compartir esos momentos en torno a la palabra poética con mayúsculas.

 

Presentación “Qué entendemos por entender la poesía”

Presentaciones
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Editorial Escolar y Mayo

El próximo miércoles, 14 de junio, a las 19 h, en el Centro de Arte de Alcobendas, en la sala panorámica, presentaremos el ensayo “Qué entendemos por entender la poesía” (Alberto Cubero, prólogo de Antonio Méndez Rubio, editorial Escolar y Mayo, marzo de 2017).

La presentación correrá a cargo del amigo y más que interesante poeta Fernando Nombela. Ciertamente, merece la pena escuchar la palabra de Fernando.

Nos encantará compartir esos momentos con todos vosotros. Ojalá nos encontremos allí.

Salud, poesía.

 

Charla informativa sobre los talleres

Charlas, Talleres

Imparte, Alberto Cubero

Contenido:
– Taller de Creación poética
– Taller: La idea de extrañamiento en la literatura
– Taller de Gramática

Lugar:
Librería HG , miércoles 28 de junio a las 19:30h (calle de la Fuente, 18, Collado Mediano. Tlfno: 91 859 86 77)

 

Será un encuentro interesante. Os esperamos.

Taller de creación poética

Talleres

AL NORTE DEL PORVENIR

Abierta la inscripción en HG para el curso 17-18

El lenguaje poético surge del centro mismo de la imaginación. Nos lleva al encuentro con las emociones, así como pone en funcionamiento la reflexión y la capacidad crítica. Con este taller se pretende trabajar la capacidad emocional e imaginativa de los alumnos, así como aprender recursos estilísticos y de construcción del poema.

VER CONTENIDO

 

LUGAR:

– Se impartirá en un espacio habilitado en la Librería HG de Collado Mediano

– Miércoles, quincenalmente de 19:00 a 21:00h

– Inicio del taller en octubre 2017

Los interesados en la realización del taller, recibirán la información en la Librería HG situada en la c/ La Fuente, 18. 28450 Collado Mediano (Madrid). Teléfono 918598677 y en el blog de la librería http://www.libreria-hg.com/blog.

CONTACTO

Qué entendemos por entender la poesía

Reseñas

Jaime Alejandre.- Acabo de merendarme con fruición, literalmente de una sentada, uno

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Editorial Escolar y Mayo

de los textos más lúcidos que he leído sobre el arte de la poesía. Y de la vida. Lo más sorprendente, tal vez, es que (perdón por la boutade) su autor es un extraordinario poeta, Alberto Cubero. Su libro “Qué entendemos por entender la poesía” (Escolar y mayo editores) tiene un título carveriano (Raymond) pero, mejor que eso, tiene un contenido bergeriano (John), a la altura de ese sideral vuelo de “Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos”.

Por empezar por las dos principales pegas del ensayo de Cubero, aunque parezcan un oxímoron son, por un lado que es demasiado corto y uno querría devorar otras cien páginas; por otro lado que no es libro que se pueda comprar sin más uno, pues hay que hacerlo adquiriendo al menos dos bolígrafos. De tanto subrayar sus hallazgos y sabidurías consumiréis la tinta que le echéis.

Y ahora vayamos a sus aciertos: que lo son todos. Así, el libro es tan magnífico que hasta su prólogo, eso demasiado a menudo prescindible al principio de un libro, es en este caso esencial. Lo firma Antonio Méndez Rubio. Impagable.

Del texto en sí de Alberto Cubero me parecería presuntuoso decir nada pretendiendo acotar sus palabras, pues son cardinales. No sólo respecto al hecho poético sino respecto al ser enfrentado a su propia conciencia de hombre, a la psique y el uso del lenguaje, o respecto a la posición, ética o antiética, que adoptamos ante la realidad. “Un poema que se precie de serlo trata de todo y de nada. Ahonda en la condición humana, en la existencia, en su misterio, en las conexiones entre el sujeto y su interior y entre el sujeto y lo que le rodea…”, nos ilumina Alberto Cubero.

Por ello este ensayo, con mis comentarios, sólo perdería la fuerza, alcance e fluorescencia que porta en sí mismo. Baste saber que sus capítulos son, por ejemplo “La banalización de la poesía”, “El miedo y la pereza de espíritu”…

En definitiva sólo me atrevo a incitaros a leer este libro. Dejaos traspasar con susalberto cubero 2 verdades, sus dudas y certezas, permitíos acoplar sus palabras a vuestro propio andar de poetas. Si sois verdaderos poetas creceréis en vosotros mismos. Si sois aprendices, se os desvelarán los tesoros del lenguaje en verso. Pero si sois meras falsificaciones de poetas, os sentiréis en seguida señalados por la inclemente flamígera que os expulsa del inmerecido Paraíso en el que pretendéis vivir de okupas sin autenticidad.

“… Una carrera en pos de quimeras que prometen la conquista del absoluto, un intento de escape del vacío, la falacia de rellenarlo con la acumulación material… Sólo un sujeto lastrado de carencias espirituales necesita sentirse poderoso para ser ‘respetado’ y para, de esta manera, establecer un ilusorio equilibrio en su vida… Solo desde la enfermedad puedo explicarme que alguien renuncie al encuentro con los otros, con el mundo, para caminar por la tela de araña de la acumulación material… Perdido en una vida sin conexión con lo humano, un objeto más entre todos aquellos que apiló y que acabaron destruyéndolo…”.

“Cuando se afronta la escritura del poema, el poeta no sabe con certeza qué está escribiendo. Se trata de un proceso cuántico, aproximativo, de carácter, en buena medida inconsciente… El poeta es abordado… Lo inefable continúa siendo inefable y solo podemos circundar sus bordes. Se puede decir, así, que la tarea del poeta es una derrota: siempre habrá una fractura entre el pálpito, la imagen, la idea, y la palabra que intenta hacerse cargo de ellos… Lo único que podemos afirmar es que hemos escrito una de las infinitas posibilidades que nos brindaba el lenguaje…” (Lo dijo Pessoa: “Todo cuanto hacemos, en el arte o en la vida, es la copia imperfecta de lo que hemos pensado hacer… Todo esfuerzo, cualquiera que sea el fin hacia el que tienda, sufre, al manifestarse, los desvíos que la vida le impone; se convierte en otro esfuerzo, sirve a otros fines, consuma u veces exactamente lo contrario de lo que se pretendía… Lo que pensamos y sentimos es siempre una traducción”).

Sigue Cubero: “… difícilmente se conseguirá que el poema logre aproximarse, siquiera mínimamente, a la cuestión de lo inefable partiendo de estructuras previas que respondan a parámetros de razonamiento. Surgirá entonces un lenguaje plano, sin violentación de la palabra, un lenguaje que no constituirá una realidad en sí mismo, sino que será representación de la realidad, de lo ya sabido, y que no abrirá nuevos paisajes emocionales…”. (“Hay escritores –dijo Cortázar- que proyectan escribir un libro y se lo cuentan a usted en detalle, en un café, todo está listo, todo planteado: cuando lo escriben, generalmente es un mal libro”). “…  La mal llamada poesía de la experiencia… habría que denominarla poesía del acontecimiento. De lo que acontece en el afuera, en eso que llamamos realidad y que no es única: hay tantas realidades como sujetos… La experiencia, como nos enseña María Zambrano, se produce en las profundidades del sujeto…”.

“Es el lector quien hace suyo el poema y no el texto el que hace suyo al lector… El poema no es lo que aparece escrito en el papel, sino el rastro que deja en nosotros. El poema es una huella. Una marca que en cada sujeto quedará impregnada de manera distinta…”, nos recuerda, certero, nuestro autor, sabedor de que la verdadera literatura exige esfuerzo al lector y que por eso, tal vez, en esta sociedad de lo inmediato y el facilismo, la poesía es algo a lo que los apresurados no  se atreven.

No os robo más tiempo para que podáis salir a buscar este indispensable texto y cincelároslo en el impulso poético cada uno de vosotros. No sin antes trascribiros la final admonición de Alberto Cubero: “No tenga miedo. Sea valiente… La poesía no es un lugar donde van a parar los cobardes… El poema es uno de los caminos más interesantes y hermosos para abordar el conocimiento de uno mismo. Del mundo. Para que aflore lo no sabido. El misterio… Lea usted poesía, déjese fluir”.

Ver enlace en http://jaimealejandre.blogspot.com.es

Taller de Extrañamiento

Talleres

Abierta la inscripción en HG para el curso 17-18

CONTENIDO: LA IDEA DE EXTRAÑAMIENTO EN LA LITERATURA

 

LUGAR:

– Se impartirá en un espacio habilitado en la Librería HG de Collado Mediano

– Martes, quincenalmente de 19:00 a 21:00h

– Inicio del taller, primera quincena de octubre

Los interesados en la realización del taller, recibirán la información en la Librería HG situada en la c/ La Fuente, 18. 28450 Collado Mediano (Madrid). Teléfono 918598677 y en el blog de la librería http://www.libreria-hg.com/blog.

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